martes, 30 de agosto de 2011

Encantada de conocerte...

Nunca sabes qué te vas a encontrar, ni a quién vas a conocer... Independientemente de la situación en la que te encuentres...
Todo lo malo dicen que llega junto... La pena es cuando todo lo bueno también...
Lo siento, creía que ya amaba a alguien más, tengo a alguien esperándome... o eso pensé... Pero tú me has hecho abrir los ojos y darme cuenta de que lo que supuestamente tenía no era como yo imaginaba...
Fue maravilloso conocerte y no quiero que te alejes de mí. 
Te has convertido en alguien muy especial.

viernes, 26 de agosto de 2011

HOY

La vida es una simbiosis entre sueños y realidad. Es una conjunción de tantas, tantas cosas, que un simple ser humano no puede ni imaginar. Por ello, en la vida no hay nada seguro. De hecho, muchas veces, ni siquiera estamos seguros de nosotros mismos.

A día de hoy, lo único que sé a ciencia cierta de la vida es que nada es para siempre, ni la vida misma. Algún día todo esto desaparecerá, o al menos cambiará. 
Cada instante, cada momento que vivimos, es irrepetible. Los paisajes cambian su forma, las mentalidades cambian, los sentimientos también, las personas se convierten en otras distintas de las que conocíamos en un principio. La tecnología y la ciencia avanzan, la sensibilidad y la humanidad se extinguen poco a poco...

Nada es para siempre...

Cada vez pienso más que la eternidad no existe y que las promesas sobre ésta sólo son mentiras vestidas de ilusiones.
Pero no podemos vivir constantemente pensando en el futuro, en un futuro que seguramente nos arrebate todo lo que queremos, todo aquello en lo que creemos.

Por todo ello HOY me considero una persona bastante feliz.
HOY creo que estoy enamorada.
HOY siento que puedo llegar a ser alguien mejor.
HOY tengo fe en las personas y en que algún día cambiaremos el mundo.
HOY confío más en lo que siento que en lo que pienso.
HOY, y sólo HOY, quiero aprovechar cada segundo de mi existencia, alegrarme con cada sonrisa, descubrir con cada mirada... y sentir con un único corazón.

jueves, 25 de agosto de 2011

Conectados

Escrito desde Muiños (Galicia) 1-Ago-11


Ahora que el cielo se ha vuelto gris, ahora que puedo escaparme a mi soledad, ahora que la paz me invade, sólo ahora puedo escribir.


Siempre, en muchos momentos de nuestra vida nos llevamos desilusiones, y las desilusiones son pequeñas muertes. Pero igual que una luz se apaga, otra se enciende; como cuando una puerta se cierra una ventana se abre.


A veces las personas no suelen ser lo que parecen y en unos instantes no se puede conocer toda una vida. Por eso nos decepcionamos, porque algo que habíamos idealizado, al principio nos parece maravilloso y al final nos resulta intolerable. Al igual que puede suceder a la inversa si nos dejamos llevar por los prejuicios.


El secreto está en dejarse llevar por el corazón y no por las impresiones. El corazón conecta, las impresiones engañan y se desvanecen. Y todo está conectado: la naturaleza, las personas, las acciones, los pensamientos, ... Cuando existe esa conexión lo notas, sientes que formas parte del todo, que no estás solo.


Y entre nosotros pasa lo mismo.
Cuando conectas con alguien sientes esa energía, esa vibración imperceptible que te hace sentir bien, que te hace saber que puedes ser tú mismo, sonreír, alegrarte de ser quien eres y comportarte con naturalidad.
Es como si existiese un hilito invisible que te une a la otra persona, una conexión irrompible que, aunque alguien la atraviese, sabes con certeza que no se va a deshacer y que por muy lejos que estéis físicamente, siempre estáis unidos por esa energía que fluye entre vosotros.

Un poquito de comienzo =)

Una vez alguien me dijo que existían distintos tipos de personas: las que se guían por la visión, las que se guían por la razón, las que se guían por sus creencias... Y me dijo que yo era de las que se guiaban por sus sentimientos.
Y así es, no hay nada que me mueva más en esta vida que lo que siento, las sensaciones que vivo.
Y una de las mejores vías de escape que tengo es la de escribir, traducir a palabras todas esas sensaciones que me envuelven y se me quedan ancladas en el alma.
Otra de las cosas que me caracterizan son mis cambios de opinión, mis errores que siempre intento rectificar (de aquí lo de los cambios de opinión), mi impulsividad, el dejarme llevar y el confiar. Siempre me gusta pensar en lo bueno y dar el beneficio de la duda, lo cual no siempre es lo mejor.

Cuando creé este blog pensé en una forma de desahogarme sin que nadie me señalara con el dedo, con la posibilidad de que quizá a alguien le ayudaran mis palabras.
Después de un año de altibajos (bastantes más bajos que altos...), he llegado a un punto en el que me siento feliz, he ganado cosas buenas y me he dejado las malas por el camino.

Y he comprendido que la vida no es esperar a que pase la tormenta, sino aprender a bailar bajo la lluvia...

=)

ψυχή (Psique)

Psique es el nombre del alma
También es el de la heroína de una leyenda que nos ha sido transmitida por Apuleyo en sus Metamorfosis


Psique, hija de un rey, tenía dos hermanas. Las tres eran hermosísimas, pero la belleza de Psique era sobrehumana; de todas partes acudían a admirarla. Sin embargo, mientras sus hermanas se habían casado, a Psique nadie la quería por esposa, pues su misma belleza asustaba a los pretendientes.
Desesperado por poder casarla, su padre consultó al oráculo, el cual le aconsejó que ataviase a su hija como para una boda y la abandonase en una roca, donde un monstruo horrible iría a posesionarse de ella. Sus padres quedaron desolados; sin embargo, vistieron a la joven, y, en medio de un fúnebre cortejo, la condujeron a la cima de la montaña indicada por el oráculo. Luego la dejaron sola y se retiraron a su palacio.
Psique, abandonada, era presa de desesperación. Y he aquí que de pronto se sintió arrastrada por el viento y levantada por los aires. El viento la sostuvo suavemente y la depositó en un profundo valle, sobre un lecho de verde césped.
Psique, extenuada por tantas emociones, se quedó profundamente dormida y, al despertar, encontróse en el jardín de un magnífico palacio, todo él de oro y mármol. Penetró en las habitaciones, cuyas puertas se abrían a su paso, y fue acogida por unas voces que la guiaron y le revelaron que eran otras tantas esclavas a su servicio.
Así transcurrió el día, de sorpresa en sorpresa y de maravilla en maravilla. Al atardecer, Psique sintió una presencia a su lado: era el esposo de quien había hablado el oráculo; ella no lo vio, pero no le pareció tan monstruoso como temía. Su marido no le dijo quién era, y le advirtió que era imposible que ella le viera si no quería perderle para siempre.
Esta existencia continuó por espacio de varias semanas. Durante el día, Psique estaba sola en su palacio, lleno de voces; por la noche su esposo se reunía con ella, y Psique se sentía muy feliz.
Pero un día sintió añoranza de su familia y se puso a compadecer a su padre y a su madre, que sin duda la creían muerta, y pidió a su esposo permiso para volverse por un tiempo a su lado. Tras muchas súplicas, y a pesar de que se le hicieron ver los peligros que esta ausencia significaba, Psique acabó saliéndose con la suya.
De nuevo el viento la transportó a la cumbre de la peña donde la habían abandonado, y desde ella le fue muy fácil regresar a su casa. La recibieron con gran alegría, y sus hermanas que residían por su matrimonio lejos de allí, fueron a visitarla. Cuando vieron a su hermana tan feliz y recibieron los regalos que les había traído, se apoderó de ellas una gran envidia, y extremaron su ingenio para hacer surgir la duda en su alma y confesar que jamás había visto a su marido. Finalmente, la convencieron de que ocultase una lámpara durante la noche, y, a su luz, mientras él durmiese, contemplase la figura de aquél a quien amaba.
Volvió Psique a su morada, llevó a cabo lo que se le había aconsejado, y descubrió, dormido a su lado, a un hermoso adolescente. Emocionada por el descubrimiento, le tembló la mano que sostenía la lámpara y dejó caer sobre él una gota de aceite hirviente. Al sentirse quemado, Amor (Eros) - pues tal era el monstruo cruel a quien se había referido el oráculo - despertó y, cumpliendo la amenaza que había dirigido a Psique, huyó en el acto para no volver jamás.
Al faltarle la protección de Amor, la pobre Psique se lanzó a errar por el mundo; la perseguía la cólera de Afrodita, indignada de su belleza. Ninguna divinidad quería acogerla. Finalmente cayó en manos de la diosa, que la encerró en su palacio, la atormentó de mil maneras y le impuso varias obligaciones: seleccionar semillas, recoger lana de corderos salvajes, y, finalmente, descender a los Infiernos. Allí debía pedir a Perséfone un frasco de agua de Juvencia. Le estaba prohibido abrirlo, mas, por desgracia, Psique desobedeció cuando regresaba y quedó sumida en un profundo sueño.
Mientras tanto, Amor estaba desesperado; no podía olvidar a Psique. Al verla sumida en un sueño mágico, voló hacia ella y la despertó de un flechazo; luego subió al Olimpo y suplicó a Zeus que le permitiese casarse con esta mortal. Zeus le otorgó lo que pedía, y Psique se reconcilió con Afrodita.


*La pintura pompeyana ha popularizado la figura de Psique, representándola como una joven alada semejante a una mariposa - en las creencias populares, el alma solía imaginarse como una mariposa que escapaba del cuerpo después de la muerte -, jugando con Amores, alados como ella.


Extraído de: Diccionario de mitología griega y romana. Pierre Grimal. Ed: Paidós.