lunes, 28 de noviembre de 2011

Como en una escalera


Tú y yo vivimos en una escalera.
Al principio tú subías y subías, sin aliento, con agilidad, confiado.
Yo estaba cojita, cansada, iba despacio, me paraba, pero intentaba seguirte, subir a tu ritmo.

Con el tiempo me recuperé. Fui cogiendo velocidad, siguiéndote, soltándome, dejando atrás cosas con las que cargaba y que pesaban mucho. Comencé a subir más deprisa, segura, esperanzada... Y al fin te alcancé.

Y es que el amor es como una escalera, cada uno lleva su ritmo, aunque finalmente los pasos se igualan.
A veces no te encuentras con fuerzas para seguir subiendo, pero si alguien te da la mano y te ayuda todo es más fácil. Las bases de una relación son la confianza, la sinceridad, el apoyo y el cariño.
Otras veces en cambio te sientes cansado y debes detenerte a coger aire, pero siempre sabiendo que nunca te pararás solo.
En ocasiones te caes, desciendes unos peldaños, pero nunca es tarde para levantarse y volver a ponerse en marcha. Retroceder, rectificar, no es malo sino todo lo contrario, con ello podemos corregir errores del pasado.
Y en las mejores rachas tendrás tanta energía que subirás corriendo o los peldaños de dos en dos.

Y sabes que arriba espera el cielo, sí, pero en realidad no es necesario llegar al final de la escalera para obtener la recompensa... Porque ese mismo cielo nos abriga cada día y nos hace seguir subiendo.


miércoles, 5 de octubre de 2011

Por ser quien eres y ser como eres...

Esta noche quisiera hablar de amor, de ilusiones, de esperanzas, de un mundo mejor o al menos de un futuro que promete... Quisiera, pero no puedo hacerlo. 


Esta noche está plagada de realidad, con esas risotadas burlonas e inaudibles que flotan en el aire, un aire cargado de tensión, de llanto, de desilusiones... Y en el fondo no me gustaría que fuese real. Pero lo es.


No quiero a nadie como tú. 
A ti te quiero, pero por ser quien eres. 
En cambio, no me gusta como eres.


Te quiero porque eres tú, pero si puedo elegir con quien compartir mi vida créeme que no seria con alguien parecido a ti, que actuase como tú.


No quiero pasar por ilusiones deshechas, esperanzas que no existen, cariño que no se encuentra. 
No quiero pasarme la vida esperando, ESPERÁNDOTE, una y otra vez, como un círculo vicioso, con lágrimas reprimidas, recibiendo lo poco que se puede recibir de ti. Sé que puedes dar mucho más... Lo que ya no sé tan bien es si de verdad quieres darlo.


>> Sólo quiero encontrar esa felicidad, esa que tú no tienes, esa que se te niega ¿el por qué? No lo sé...


Lo único que sé es que no voy a equivocarme, esta vez no. 
Esta vez los errores los pagará otro, otra. Ellos serán los infelices, los insatisfechos, los que no se comprenden el uno al otro, los que pagarán sus errores con las personas que tengan más cerca.


Quiero a alguien en mi vida, quiero a alguien que no sea como tú. Alguien que me haga feliz enteramente, que no cubra mi existencia con un velo opaco; alguien en quien no reboten mis palabras. Discutir no es malo. Peor es no hablar. Si no se habla, la gente no se entiende. Y si no hay comunicación... todo está perdido.


No quiero más barras de bar ni más botellines, ni más conversaciones de borrachos por las noches. No quiero olor a tabaco y a mierda de bar en la cama, ni risas estúpidas que sirvan de excusa. Ni palabras dichas que caen en saco roto sin siquiera ser escuchadas.


.....


--> Quiero que TÚ no me decepciones como lo han hecho tantas personas en mi vida, algunas bastante más importantes que otras. 
Quiero que lo que tanto estamos alentando desde un principio no sea esfuerzo en vano. 
Quiero que conserves la ilusión hasta el final, que no decaiga, que no me dejes ahogarme en la soledad, que revivas mis ganas cada día.
Quiero que salgas de trabajar y vuelvas a casa, me beses, me abraces, hablemos del día, de todo y de nada, de cosas importantes, de tonterías... o que veamos una película (quizá hagamos palomitas!), que hagamos juntos la cena y nos vayamos juntos a la cama...
Quiero que me enseñes todas esas cosas que parecen de lo más normales pero que nunca nadie me ha enseñado... Nunca lo he vivido... Ni siquiera desde fuera, como primera espectadora...


Quiero vivir todo eso contigo y aprender qué es una vida feliz con alguien que te quiere y que sabes a ciencia cierta que está ahí para cuidarte...





lunes, 12 de septiembre de 2011

De lo bueno, lo mejor

Solemos pensar que todo siempre puede mejorar, que siempre podríamos recibir más amor, tener más dinero, más suerte, que nuestras vidas siempre podrían ser mejores de lo que son.
Y no nos equivocamos.


A veces conseguimos cosas que andábamos tiempo buscando. Y nos conformamos. Y no nos damos cuenta que en realidad eso no es lo mejor que podíamos encontrar, que muchas veces lo idealizamos y nos hacemos un montón de castillos en el aire...
Después la realidad no es tan bonita como soñábamos.


Creía que estaba enamorada, quizá porque eso era lo que quería. Creía que tenía algo seguro y que me querían. Ahora ya sé que no es así. Que ni aquello era amor, ni era seguro, ni nada... que simplemente 'era'. Dejé de pensar que podría aspirar a algo más, a algo que anhelaba con todas mis fuerzas.


Y de pronto apareció. Es cierto que cuando dejas de buscar algo con todo tu afán es cuando más probabilidades tienes de encontrártelo... Y yo ya no esperaba encontrarme nada.
Apareció, de la nada, en medio de una calle de un lugar extraño para mí, nos presentaron, me miró y me sonrió. Le miré (¡qué gran error o qué bendición!) y desde entonces no pude quitarme de la mente esos ojos grandes con su mirada penetrante. Él no me dejaba marchar y yo, cada vez que se iba, deseaba que volviese. Era un magnetismo que asustaba. Me hacía sentir especial, distinta.


A partir de aquella noche comenzamos a hablar, horas y horas cada día, con sinceridad, con asombro por lo que estaba ocurriendo entre los dos, contra todas las normas de la razón y la lógica. Y quedamos. Y cruzamos la línea, llegamos al punto de no retorno. Desde entonces no puedo dejar de enamorarme cada día más de él, no puedo alejar de mí esas ganas de dárselo todo, sin miedos, sin reservas, no puedo dejar de pensar en un futuro juntos, en la felicidad que me llena simplemente con saber que él existe y que está a mi lado...


¿Extraño? Puede, pero el valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden... ¿Rápido? Sí, pero cuando sabes lo que quieres y encuentras a la persona adecuada, a esa que esperabas desde hace tiempo... Se rompen todos los esquemas... Y solamente rompiendo con aquello que tenías preestablecido, las piezas terminan de encajar.



Y lo mejor de todo es que ya he dejado de pensar si le merezco o no, he dejado a un lado el pasado, los miedos, las inseguridades... He vuelto a ser yo y a partir de ahora sólo va a mandar el corazón.



martes, 30 de agosto de 2011

Encantada de conocerte...

Nunca sabes qué te vas a encontrar, ni a quién vas a conocer... Independientemente de la situación en la que te encuentres...
Todo lo malo dicen que llega junto... La pena es cuando todo lo bueno también...
Lo siento, creía que ya amaba a alguien más, tengo a alguien esperándome... o eso pensé... Pero tú me has hecho abrir los ojos y darme cuenta de que lo que supuestamente tenía no era como yo imaginaba...
Fue maravilloso conocerte y no quiero que te alejes de mí. 
Te has convertido en alguien muy especial.

viernes, 26 de agosto de 2011

HOY

La vida es una simbiosis entre sueños y realidad. Es una conjunción de tantas, tantas cosas, que un simple ser humano no puede ni imaginar. Por ello, en la vida no hay nada seguro. De hecho, muchas veces, ni siquiera estamos seguros de nosotros mismos.

A día de hoy, lo único que sé a ciencia cierta de la vida es que nada es para siempre, ni la vida misma. Algún día todo esto desaparecerá, o al menos cambiará. 
Cada instante, cada momento que vivimos, es irrepetible. Los paisajes cambian su forma, las mentalidades cambian, los sentimientos también, las personas se convierten en otras distintas de las que conocíamos en un principio. La tecnología y la ciencia avanzan, la sensibilidad y la humanidad se extinguen poco a poco...

Nada es para siempre...

Cada vez pienso más que la eternidad no existe y que las promesas sobre ésta sólo son mentiras vestidas de ilusiones.
Pero no podemos vivir constantemente pensando en el futuro, en un futuro que seguramente nos arrebate todo lo que queremos, todo aquello en lo que creemos.

Por todo ello HOY me considero una persona bastante feliz.
HOY creo que estoy enamorada.
HOY siento que puedo llegar a ser alguien mejor.
HOY tengo fe en las personas y en que algún día cambiaremos el mundo.
HOY confío más en lo que siento que en lo que pienso.
HOY, y sólo HOY, quiero aprovechar cada segundo de mi existencia, alegrarme con cada sonrisa, descubrir con cada mirada... y sentir con un único corazón.

jueves, 25 de agosto de 2011

Conectados

Escrito desde Muiños (Galicia) 1-Ago-11


Ahora que el cielo se ha vuelto gris, ahora que puedo escaparme a mi soledad, ahora que la paz me invade, sólo ahora puedo escribir.


Siempre, en muchos momentos de nuestra vida nos llevamos desilusiones, y las desilusiones son pequeñas muertes. Pero igual que una luz se apaga, otra se enciende; como cuando una puerta se cierra una ventana se abre.


A veces las personas no suelen ser lo que parecen y en unos instantes no se puede conocer toda una vida. Por eso nos decepcionamos, porque algo que habíamos idealizado, al principio nos parece maravilloso y al final nos resulta intolerable. Al igual que puede suceder a la inversa si nos dejamos llevar por los prejuicios.


El secreto está en dejarse llevar por el corazón y no por las impresiones. El corazón conecta, las impresiones engañan y se desvanecen. Y todo está conectado: la naturaleza, las personas, las acciones, los pensamientos, ... Cuando existe esa conexión lo notas, sientes que formas parte del todo, que no estás solo.


Y entre nosotros pasa lo mismo.
Cuando conectas con alguien sientes esa energía, esa vibración imperceptible que te hace sentir bien, que te hace saber que puedes ser tú mismo, sonreír, alegrarte de ser quien eres y comportarte con naturalidad.
Es como si existiese un hilito invisible que te une a la otra persona, una conexión irrompible que, aunque alguien la atraviese, sabes con certeza que no se va a deshacer y que por muy lejos que estéis físicamente, siempre estáis unidos por esa energía que fluye entre vosotros.

Un poquito de comienzo =)

Una vez alguien me dijo que existían distintos tipos de personas: las que se guían por la visión, las que se guían por la razón, las que se guían por sus creencias... Y me dijo que yo era de las que se guiaban por sus sentimientos.
Y así es, no hay nada que me mueva más en esta vida que lo que siento, las sensaciones que vivo.
Y una de las mejores vías de escape que tengo es la de escribir, traducir a palabras todas esas sensaciones que me envuelven y se me quedan ancladas en el alma.
Otra de las cosas que me caracterizan son mis cambios de opinión, mis errores que siempre intento rectificar (de aquí lo de los cambios de opinión), mi impulsividad, el dejarme llevar y el confiar. Siempre me gusta pensar en lo bueno y dar el beneficio de la duda, lo cual no siempre es lo mejor.

Cuando creé este blog pensé en una forma de desahogarme sin que nadie me señalara con el dedo, con la posibilidad de que quizá a alguien le ayudaran mis palabras.
Después de un año de altibajos (bastantes más bajos que altos...), he llegado a un punto en el que me siento feliz, he ganado cosas buenas y me he dejado las malas por el camino.

Y he comprendido que la vida no es esperar a que pase la tormenta, sino aprender a bailar bajo la lluvia...

=)

ψυχή (Psique)

Psique es el nombre del alma
También es el de la heroína de una leyenda que nos ha sido transmitida por Apuleyo en sus Metamorfosis


Psique, hija de un rey, tenía dos hermanas. Las tres eran hermosísimas, pero la belleza de Psique era sobrehumana; de todas partes acudían a admirarla. Sin embargo, mientras sus hermanas se habían casado, a Psique nadie la quería por esposa, pues su misma belleza asustaba a los pretendientes.
Desesperado por poder casarla, su padre consultó al oráculo, el cual le aconsejó que ataviase a su hija como para una boda y la abandonase en una roca, donde un monstruo horrible iría a posesionarse de ella. Sus padres quedaron desolados; sin embargo, vistieron a la joven, y, en medio de un fúnebre cortejo, la condujeron a la cima de la montaña indicada por el oráculo. Luego la dejaron sola y se retiraron a su palacio.
Psique, abandonada, era presa de desesperación. Y he aquí que de pronto se sintió arrastrada por el viento y levantada por los aires. El viento la sostuvo suavemente y la depositó en un profundo valle, sobre un lecho de verde césped.
Psique, extenuada por tantas emociones, se quedó profundamente dormida y, al despertar, encontróse en el jardín de un magnífico palacio, todo él de oro y mármol. Penetró en las habitaciones, cuyas puertas se abrían a su paso, y fue acogida por unas voces que la guiaron y le revelaron que eran otras tantas esclavas a su servicio.
Así transcurrió el día, de sorpresa en sorpresa y de maravilla en maravilla. Al atardecer, Psique sintió una presencia a su lado: era el esposo de quien había hablado el oráculo; ella no lo vio, pero no le pareció tan monstruoso como temía. Su marido no le dijo quién era, y le advirtió que era imposible que ella le viera si no quería perderle para siempre.
Esta existencia continuó por espacio de varias semanas. Durante el día, Psique estaba sola en su palacio, lleno de voces; por la noche su esposo se reunía con ella, y Psique se sentía muy feliz.
Pero un día sintió añoranza de su familia y se puso a compadecer a su padre y a su madre, que sin duda la creían muerta, y pidió a su esposo permiso para volverse por un tiempo a su lado. Tras muchas súplicas, y a pesar de que se le hicieron ver los peligros que esta ausencia significaba, Psique acabó saliéndose con la suya.
De nuevo el viento la transportó a la cumbre de la peña donde la habían abandonado, y desde ella le fue muy fácil regresar a su casa. La recibieron con gran alegría, y sus hermanas que residían por su matrimonio lejos de allí, fueron a visitarla. Cuando vieron a su hermana tan feliz y recibieron los regalos que les había traído, se apoderó de ellas una gran envidia, y extremaron su ingenio para hacer surgir la duda en su alma y confesar que jamás había visto a su marido. Finalmente, la convencieron de que ocultase una lámpara durante la noche, y, a su luz, mientras él durmiese, contemplase la figura de aquél a quien amaba.
Volvió Psique a su morada, llevó a cabo lo que se le había aconsejado, y descubrió, dormido a su lado, a un hermoso adolescente. Emocionada por el descubrimiento, le tembló la mano que sostenía la lámpara y dejó caer sobre él una gota de aceite hirviente. Al sentirse quemado, Amor (Eros) - pues tal era el monstruo cruel a quien se había referido el oráculo - despertó y, cumpliendo la amenaza que había dirigido a Psique, huyó en el acto para no volver jamás.
Al faltarle la protección de Amor, la pobre Psique se lanzó a errar por el mundo; la perseguía la cólera de Afrodita, indignada de su belleza. Ninguna divinidad quería acogerla. Finalmente cayó en manos de la diosa, que la encerró en su palacio, la atormentó de mil maneras y le impuso varias obligaciones: seleccionar semillas, recoger lana de corderos salvajes, y, finalmente, descender a los Infiernos. Allí debía pedir a Perséfone un frasco de agua de Juvencia. Le estaba prohibido abrirlo, mas, por desgracia, Psique desobedeció cuando regresaba y quedó sumida en un profundo sueño.
Mientras tanto, Amor estaba desesperado; no podía olvidar a Psique. Al verla sumida en un sueño mágico, voló hacia ella y la despertó de un flechazo; luego subió al Olimpo y suplicó a Zeus que le permitiese casarse con esta mortal. Zeus le otorgó lo que pedía, y Psique se reconcilió con Afrodita.


*La pintura pompeyana ha popularizado la figura de Psique, representándola como una joven alada semejante a una mariposa - en las creencias populares, el alma solía imaginarse como una mariposa que escapaba del cuerpo después de la muerte -, jugando con Amores, alados como ella.


Extraído de: Diccionario de mitología griega y romana. Pierre Grimal. Ed: Paidós.