jueves, 25 de agosto de 2011

Conectados

Escrito desde Muiños (Galicia) 1-Ago-11


Ahora que el cielo se ha vuelto gris, ahora que puedo escaparme a mi soledad, ahora que la paz me invade, sólo ahora puedo escribir.


Siempre, en muchos momentos de nuestra vida nos llevamos desilusiones, y las desilusiones son pequeñas muertes. Pero igual que una luz se apaga, otra se enciende; como cuando una puerta se cierra una ventana se abre.


A veces las personas no suelen ser lo que parecen y en unos instantes no se puede conocer toda una vida. Por eso nos decepcionamos, porque algo que habíamos idealizado, al principio nos parece maravilloso y al final nos resulta intolerable. Al igual que puede suceder a la inversa si nos dejamos llevar por los prejuicios.


El secreto está en dejarse llevar por el corazón y no por las impresiones. El corazón conecta, las impresiones engañan y se desvanecen. Y todo está conectado: la naturaleza, las personas, las acciones, los pensamientos, ... Cuando existe esa conexión lo notas, sientes que formas parte del todo, que no estás solo.


Y entre nosotros pasa lo mismo.
Cuando conectas con alguien sientes esa energía, esa vibración imperceptible que te hace sentir bien, que te hace saber que puedes ser tú mismo, sonreír, alegrarte de ser quien eres y comportarte con naturalidad.
Es como si existiese un hilito invisible que te une a la otra persona, una conexión irrompible que, aunque alguien la atraviese, sabes con certeza que no se va a deshacer y que por muy lejos que estéis físicamente, siempre estáis unidos por esa energía que fluye entre vosotros.

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